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¿En peligro, el calamar en el Mar Argentino?

La Fundación Vida Silvestre Argentina ha detectado que, según fuentes del mercado japonés, la flota taiwanesa que hoy está pescando calamar al borde de la Zona Económica Exclusiva de la Argentina utiliza algunos trucos para no pagar siquiera el canon obligatorio...

...por cada barco cuando se aplica el régimen de licencias. Este hecho, junto con otros datos, tales como la reciente identificación de unos 300 barcos pescando en la milla 201, demuestra que el calamar argentino es un recurso que no se cuida con suficiente atención, lo cual es grave si consideramos que la plataforma continental argentina es hoy el caladero de calamar más importante del mundo. Prueba lo afirmado la existencia de esa verdadera "ciudad flotante", que atrae con sus potentes focos al calamar y que puede ser detectada, inclusive, en las fotos satelitales nocturnas desde hace años, y que se dedica a pescar mientras aguarda los permisos que la habilitarán para hacerlo dentro de nuestros límites territoriales. Hoy, los barcos, mayoritariamente taiwaneses, descargan periódicamente el calamar en grandes buques fondeados en alta mar o en el Estrecho de Berkeley, en las islas Malvinas. La plataforma continental argentina es hoy el caladero de calamar más importante del mundo.
El 13 de febrero de 2001, el gobierno argentino denunció la presencia de 300 barcos extranjeros en la milla 201. Más allá de la depredación que están llevando adelante y de la intención de ampliar el área de control pesquero de la Argentina en el futuro -como lo ha solicitado el Director Nacional de Pesca-, hoy el problema central está en la manera en que el Estado define quién y cómo se pesca el calamar en el Mar Argentino. El decreto que actualmente se relaciona con estas definiciones, que lleva el Nº 1285/99, plantea serias incertidumbres sobre el futuro del recurso, a pesar de lo cual, recientemente (el 25 de enero 2001), su plazo de aplicación fue extendido, aunque en la actualidad se encuentra momentáneamente suspendido. El decreto citado permite a las empresas argentinas inscribir una cantidad ilimitada de buques poteros extranjeros en un registro destinado a permitirles pescar en nuestras aguas, con muy pocas obligaciones a cambio. Debido a la manera en que se controla el sistema, a veces no se cumplen ni siquiera esas pequeñas obligaciones. El resultado, si ingresan a nuestras aguas esos barcos, puede ser ambientalmente riesgoso, y ni siquiera dejará beneficios que ayuden a reactivar el deprimido sector pesquero local. La Fundación Vida Silvestre Argentina ha detectado que, según fuentes del mercado japonés, la flota taiwanesa que hoy está pescando calamar al borde de la Zona Económica Exclusiva de la Argentina utiliza algunos trucos para no pagar siquiera el canon obligatorio
Según el Dr. Ramiro Sánchez, Director del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), se necesita una gran precisión en la medición del "límite de alerta". El alerta aparece cuando no quedan más de 40 mil toneladas de calamares desovantes. Esa precisión deberá ser mucho mayor si la flota admitida en nuestras aguas aumenta de manera significativa. Por otra parte, se desconoce si ese límite -acordado entre la Argentina y el Reino Unido- incluye los volúmenes de calamar necesarios para mantener las actuales poblaciones de elefantes marinos y otras especies del mar argentino, para las que constituye un necesario alimento. Pero más allá de estas consideraciones, el sistema de alerta podría colapsar si se ve desbordado. Como el sistema de "alerta temprana" que aplica el INIDEP depende de dos cruceros científicos y de un sistema de observadores de a bordo que deben enviar partes semanales de lo que ocurre en cada barco, su calidad puede verse deteriorada si, en vez del centenar de barcos que pescan normalmente, en el 2001 se duplicara o triplicara esa cifra. El sistema de observadores de a bordo requiere personal calificado no sólo para identificar calamares desovantes, sino también fuertemente estimulado para resistir las presiones (amenazas o incentivos) que pueden sufrir de parte de los tripulantes dentro de cada barco.
Vida Silvestre opina que en el registro aludido en el decreto 1285/99 se debería poner un límite a la capacidad pesquera que ingresará. El límite histórico aceptable ha sido, en la última década, de 100 barcos -en años de poca pesca- y de 150 para los años óptimos. De no establecerse un límite razonable en la norma, cuando la flota admitida se duplique, el sistema de alerta temprana podría colapsar, perdiéndose el único "cinturón de seguridad" que tenemos los argentinos para detectar qué se hace con el recurso en nuestro mar.
En los informes preparados para el mercado internacional del calamar, se ha llegado a describir que "al menos algunas empresas taiwanesas que pescan en el mar argentino pagaron, en 1998, una sola licencia por dos barcos, poniéndoles un mismo nombre y número de matrícula". El uso de este sistema de "barcos gemelos" es, por supuesto, ilegal, y permite capturar el doble de calamar pagando un solo canon. Además, las mismas fuentes señalan que "las diferencias entre las estadísticas de licencias argentinas y las que se verifican en Asia al desembarcar el calamar argentino, permiten pensar que hay barcos usando distintas banderas en forma temporaria".
Por todas estas razones, la Fundación Vida Silvestre Argentina elevó al Presidente de la Nación la sugerencia de adopción de las siguientes medidas:
· Asegurar la calidad del sistema de observadores de a bordo de cada barco.
· Aumentar los recursos para el control de la actividad pesquera de parte de la Armada Argentina y la Subsecretaría de Pesca, especialmente en la milla 201 y sus adyacencias. Avanzar rápidamente en el objetivo de ampliar la zona de control argentina a 350 millas.
· Establecer y controlar un cupo obligatorio de personal argentino a bordo de los barcos extranjeros, que realmente ayude a contener la situación de desempleo local.
· Establecer y controlar la obligación de desembarcar en la costa argentina una mayor proporción del calamar capturado en nuestras aguas. Asegurar el control del uso ilegal de una misma licencia por "barcos gemelos".
· Controlar el uso de bandera temporaria por los barcos extranjeros. · Promover la reconversión tecnológica de la flota potera nacional para mejorar su capacidad competitiva.
· Promover la pesca responsable de nuestra flota, para ayudarla a conservar no sólo el recurso calamar sino todo el ecosistema marino argentino, y, a la vez, facilitarle las condiciones para generar un mecanismo de certificación responsable ambiental y socialmente para los productos pesqueros originados y procesados en nuestro país.
Para mayor información: Javier Corcuera, FVSA. Correo electrónico: jcorcuera@vidasilvestre.org.ar